26 de Mayo

Escrito por crispy 26-05-2008 en General. Comentarios (1)

Muy buenas y saludos a todos después d este maravilloso Domingo de Corpus Christi! Como ayer no pude escribir, y como no quiero pasar desapercibida en esta celebración de la Iglesia, hoy os hablaré un poco de la fiesta ayer celebrada; además tuve la oportunidad de estar en la Eucaristía con el Cardenal de Madrid: D.Antonio Rouco Varela, fue una celebración "especial" porque no fue como otros años, ya que debido al tiempo no se pudo celebrar la procesión por las calles del viejo Madrid, pero estuvo llena de "luz" "frescura" "alegría"... éramos mucho los que allí nos encontrábamos y que compartimos este día; deseo que os guste:

Ante todo os deseo una feliz fiesta del Corpus Christi, un día tan importante para la Iglesia y para nosotros. Como María, queremos estar siempre junto a Jesús Eucaristía, para acompañarle, para mostrarle nuestro amor, nuestro agradecimiento, ayer el Cardenal reitero varias veces esa grandeza de tener al Señor en el Sagrario, nos recordó ese tiempo necesario de oración con el Señor, ante el sagrario en cada una de nuestras parroquias.

También como María, queremos estar junto a Jesús que está realmente -aunque no sacramentalmente- presente en los pobres, a fin de servirle también allí y brindarle en ellos el cariño, el cuidado, la atención que necesita. Eucaristía y pobres son dos de los puntos principales de nuestra espiritualidad que se celebra en Corpus Chirsti (en España, tiene lugar también la gran colecta anual para Cáritas).

Hoy en día el hombre, seducido por Satanás como antiguamente, busca suplantar a Dios para, lleno de soberbia, no tener que adorarle. El hombre
quiere adorar al hombre porque no quiere adorar a nadie que no sea él mismo, no quiere por eso adorar a Dios.
Pero mientras que la religión del "Dios hecho hombre" enaltece al hombre porque le enseña a amar -la escena del Jueves Santo, cuando se instituye
la
Eucaristía
, se completa con Cristo lavando los pies a los discípulos- y amar es lo único que dignifica al hombre, la religión del "hombre hecho Dios"
destruye al hombre porque le enseña a ponerse en el centro de todo, arriba de todo; así, cada hombre pretende ser un Dios; por eso tenemos este choque cada vez más brutal entre hombres, los cuales todos aspiran a ser amados y no a amar, a ser servidos y no a servir; en realidad es un choque entre seres humanos que
se consideran a sí mismos "dios" y que, llenos de soberbia y de autosuficiencia, se sienten rebajados de su categoría cuando cualquier otro
hombre -que piensa y siente lo mismo que ellos- no se postra y le adora; esta es la causa de muchas de las "malas noticias" en nuestros periódicos.

Mientras que el "Dios que se hace hombre" termina su recorrido haciéndose pan para alimentar, consolar y fortalecer al hombre, el "hombre que se hace Dios" termina su recorrido peleando con los otros hombres, a los que odia porque son sus rivales, sus competidores.
En cambio, el hombre que se sorprende del amor del Dios que se hace hombre, que se hace pan, que se arrodilla ante él para lavarle los pies, cae a su vez de
rodillas ante ese Dios tan bueno, ante ese Dios crucificado por amor, y, lleno de gratitud comienza a amar; al hacerlo se "diviniza", pues la
que la naturaleza de Dios es el amor; pero se "diviniza" de otra manera, no por el camino de la soberbia, sino por el del camino de la humildad de la Virgen María. Eso es lo que celebramos en cada misa y que, de una forma especial en el Jueves Santo y en el día del Corpus, recordamos y agradecemos. Contemplamos al Dios hecho pan por amor al hombre y, llenos de gratitud, nos disponemos a hacer nosotros lo mismo que Él hizo: ser alimento para los demás, ser consuelo para los demás, ser lo que el prójimo necesita de nosotros, para amar como hemos sido amados. Sorprendentemente, ese es el camino de la auténtica felicidad.

Que Dios os Bendiga.

 

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Muchas Gracias